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¡ Eureka : Una porción de pizza es ... Pizza !

Quizás por qué nuestro camino evolutivo como raza humana fue marcado por la supervivencia del más apto, es que se fueron exacerbando los fenómenos que se describirán a continuación.
Para nuestros antepasados ser cazador o presa era una cuestión permanente, indeclinable. Y las consecuencias de relajarse por un momento podían ser fatales.He aquí una continuación del impulso de preservarse que posee toda especie.
Ahora bien, ya no habitamos las cavernas y por lo general no nos persigue ningún león, pero éste útil impulso vital inicial y conservasionista continúa.
La sensación interior de separación, división y oposición al entorno persiste en nosotros bajo el nombre de ego.
Es decir, olvidamos completamente que somos parte integrante del Universo o lo que es igual El Universo y no otra cosa.
Para hacer una analogía pedestre pero ilustrativa, digamos que al ver una porción de pizza pensamos más en su carácter de porción que en su esencia de ser pizza, como si al fraccionarse o escindirse se hubiera convertido en algo completamente distinto.
Esto es una forma de adiestramiento mental que llevada a la realidad humana se traduce en milenios de: Yo, tu, opuesto, enemigo, lucha, guerra, país, esclavitud, sometimiento, resentimiento y un agobiante etc.
Todo ello sin el más mínimo fundamento científico.¡Tan apegado que se declara el hombre moderno a la ciencia! ¿O acaso desde una foto satelital de La Tierra se ven las naciones de distinto color y con rigurosos contornos demarcados?
Sí es posible, sin embargo, encontrar a algún Gran Emperador o jefe militar promotor de todo tipo de calamidades reducido a un montón de huesos y con sus átomos formando ésta o aquella hormiga.
La pregunta es: ¿Ya evolucionamos lo suficiente para  tener otra realidad distinta, desobediente de la tiranía de la bestia interna?

El ego:¿Una trinchera inútil?

¿ Es el ego un mal entendido cultural o forma parte de la naturaleza humana?
Tal como la casi universal prohibición del incesto de la que participamos inconcientemente , es probable que el ego también sea transferido de generación en generación mediante la cultura. Por lo tanto si no hacemos un esfuerzo conciente para detectarlo y controlarlo puede pasar desapercibido.
Es probable que sea imposible deshacernos por completo de él, puesto que el ego da una sensación de seguridad muy reconfortante ante una realidad que puede mostrarse amenazante.
Fomentar un ego es reforzar las dualidades : Me gusta - no me gusta, gano o pierdo, soy cazador o presa etc. Veo en esta última a la que quizás sea la más difícil de derrocar.
Dice Serrat en "Sería fantastic : (...) Sería fantástico ir desprevenido sin correr peligro (...)"   ¿Nos sentiríamos seguros sin atrincherarnos en el ego, sin apegarnos a nuestras representaciones? La respuesta a ésta pregunta corre por cuenta de cada uno.
Mas allá de la posibilidad o no de terminar con el ego en la practica ,cabe reflexionar sobre una cuestión que es la siguiente: Si nosotros no terminamos con él , la muerte si lo hará.
Es decir, el ego anestesia muchos dolores existenciales, pero no cura ninguno y al final sufre una catastrófica derrota .La muerte lo extingue por completo. El ego es una balsa que se hunde antes de cruzar el río.
 Aquí surge otra cuestión y es aquella de las religiones que prometen una continuidad del ser, del "mi",del "yo", del "alma" en el cielo, el infierno, en una planta , un animal etc.
Estas creencias son tan tranquilizadoras como indemostrables, tienen una utilidad social y colectiva enormes en la construcción del mundo actual y ni que hablar de lo que fueron en la edad media.


Lo que propone Krishnamurti  en éste video es anticiparse a la muerte como aniquiladora del ego . Hacer nosotros aquí y ahora lo que la parca realizará en su momento y sin nuestra intervención. Pero a no confundir, no llama al suicidio colectivo de las masas ni a ninguna inmolación por el estilo, sino a un acto libre y conciente de la voluntad , que consiste en derrocar solo a esa parte del ser consolidada como ego. Seguir viviendo sin ego o al menos ser concientes de su caracter ilusorio y de que las imagenes que éste proyecta son justamente eso y nada más.
Es aquí donde radica  al parecer para Krishnamurti el acto de más profunda libertad que pueda llevar adelante un ser humano.